La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
No hay nada más lindo que una fami...¿Qué, todavía sorprende que la custodia de los hijos, en una separación, siga siendo mayoritariamente para la madre? Pues muy mal. Lo realmente sorprendente sería lo contrario (no seré yo la que cante las virtudes de la influencia materna por encima de la paterna, porque llegado el caso, si hay amor y hay maña, hasta un perchero sabría dar lo mejor a sus hijos y hacer de ellos personas de provecho; no, no es eso, si han venido buscando esa guerra, feminista guerra, aquí no la van a encontrar). Incluso sorprendente, o muy sorprendente, sería que la mayoría de las custodias fuesen compartidas. Pero vamos, para esto todavía queda un rato, si es que tal cosa llegara a suceder. Y quien dice un rato… Para que nos hagamos una idea, más o menos vendrá a quedar lo mismo que para que los tejados de las casas sean todos de chocolate. O por ahí. Ya entrando en materia (o en Roma), otros vendrán con las estadísticas en la mano a hablar de la incorporación de la mujer al trabajo, de la afluencia de padres a los juzgados demandando la custodia o la custodia compartida de sus hijos, enseñarán fotografías de papás en huelga de hambre para exigir sus derechos y por qué no, arrojarán sobre la mesa una gran cantidad de ejemplos de señoras que más que separarse, han cobrado un premio de la primitiva y después de semejante hazaña, viven como reinas. Todo esto existe, claro que sí, son las letras mayúsculas de este tipo de párrafos. Pero si en lugar de ir directamente a meternos en nuestra rutina y a fijarnos en las más grandes, un día al azahar, damos un rodeo y observamos qué pasa en la vida real, si leemos la letra pequeña, sobre todo si no conocemos el percal, puede que acabemos cogiéndole el aire al asunto. Pues bien, empezando el recorrido turístico-verídico por el hospital, subiremos a la maternidad y en ella, veremos a muchas mamás felices con sus pequeños retoños que les obligan (ahí pone “obligan”, no hay medidas suficientes para conciliar la vida familiar con la laboral, todavía no; luego les obligan), oh contrariedad deseada, a abandonar o a ni siquiera plantearse trabajar, porque total, ¿para qué? ¿Para tener que dejar al muy adorable en manos de una canguro, o entre las cuatro paredes de una guardería? ¿Pagando además por ello todo lo que yo cobro? No, hombre, no. Para eso, qué coño, lo crío yo. Y le doy yo mi amor de madre. Y esta criatura nunca sentirá que su madre antepuso algo a su felicidad (algo que parece que no, pero que atormenta quiticagas, atávicamente hablando, y que todavía está grabado a fuego en el tuétano de la mayoría de las mujeres) ((ver capítulo referente a instinto maternal e histórico de grabaciones a fuego en el subconsciente, y siguientes)). Después se pueden pasar por las guarderías. Allí verán que a la hora de entrar y a la hora de salir, lo que más hay son señoras, de todas las edades, pero señoras. Y algún señor. Y si después se van al colegio, pues tres cuartos de lo mismo. ¿Quién hay con los niños a la entrada y a la salida del colegio? Muchas señoras y algún señor. Y ¿quién acude a las reuniones de padres? Pues muchas señoras (bueno, tampoco tantas) y algún señor. No, no voy a decir quién hay con ellos en el parque, o saliendo de las academias, o sacando un bocadillo de chorizo. No. Vale. ¿Eso más o menos, qué significa? Pues significa que detrás del cuidado de las criaturas, y entiendo por cuidado algo que no vendrá en ningún tratado sobre la materia pero comprende, desde saber cuándo tiene examen de matemáticas, hasta dónde esconde sus cromos y cuánto Dalsy hay que darle si se pone en 38º… normalmente digo, detrás de esto hay una mujer (espero que esto no escandalice a nadie y que la queja sólo la presenten esos padres que se implican e involucran en la vida familiar tanto o más que sus parejas; sean éstos los que sean) ((y ojala fuesen cientos de miles, millones, porque puede (puede) que esto afectase al número de separaciones y aquí lo que queremos es ver familias unidas, unidas por los lazos del amor.)). ¿Quiere esto decir que los padres no quieren a sus hijos? Pues mire usted, no. Pero socialmente existe la manía (ya ves tú, manías) de tener hijos para que sean dentro de la familia algo más que un geranio. A los niños les hace falta cierta atención y sus papás (ambos) lo saben, por eso muchas familias ponen a un experto a su cuidado. Es decir, mamá (que además, casualmente, cobrará menos y puestos a sacrificar un sueldo, pues… ). Y qué coño, ella se lleva preparando años y años para tal esfuerzo (nadie esperaría de un corredor de la maratón que estuviese preparándose durante veinticinco o treinta años para una carrera y llegado el día, dijera, ay, no, voy a pagar para que lo haga otro), y hombre, si lleva preparándose años, ¿en qué cabeza cabe que vaya a renunciar a algo que además, le pide el cuerpo a gritos? En estas circunstancias, reales circunstancias, a nadie ha de extrañar que cuando una pareja se separa, los niños sigan con la madre. ¿Está mal que siempre, sea el caso que sea, sigan con la madre? Sí. Está mal. Depende del caso, en esto también hay que progresar. Hay que encontrar la manera de dejar de lado lo que es mejor para mamá y lo que es mejor para papá, y encontrar sólo lo que es mejor para el niño (aquí se iniciaría otro texto declarando la inmadurez y gilipollez de quienes se dedican a tirar de sus hijos como si fuesen trapos, porque esos ni saben en qué día viven, ni qué tienen entre manos, y si me apuran, ni si sus hijos serán o no serán realmente un geranio; y otro texto con lo que es peor: cómo es posible que dos personas que se han querido y han convivido juntas, ya de cierta edad, dan lugar a que sean extraños quienes decidan cuándo sí y cuándo no pueden tener acceso a sus hijos). Y es aquí, precisamente aquí, cuando llegamos al punto soberano, meollo de la cuestión y gran enigma a desvelar: ¿alguien, con el corazón en la mano —exceptuando los sangrantes casos de señoras que se enriquecen y viven agarradas al hígado de su ex pareja, que las habrá (tan famosas ellas)—, cree que tener la custodia de los hijos es una lotería? ¿Sí? Esa es, de nuevo, una visión equivocada y poco realista. No mitifiquemos, ¿eh? las cosas por su nombre. Tener hijos es una bendición, una gloria, una delicia, pero también es una responsabilidad. Una gran, enorme responsabilidad de la que difícilmente podemos escapar, porque están ahí, veinticuatro horas todos los días llenas de colegios, horarios, deberes, baños, cambios de ropa, lavadoras, meriendas, cenas, amiguitos, catequesis, buenas y malas notas, meadas nocturnas, sarampiones… y hay, no sólo que darles una caricia de vez en cuando, pero qué rico eres, leches, hay que ocuparse de ellos. Vamos, que absorben, que hay que estar pendiente. Que hay que estar por ellos casi más que por ninguna otra cosa, para que nos entendamos. Y tampoco de cualquier manera, de una manera adecuada. Siendo exigentes con nosotros mismos. ¿Y eso, qué? Pues eso es un coñazo, y supongo —no, no supongo, sé— que de esto hay gente que dándose cuenta, sale por la puerta diciendo que si eso, ya le llamaremos, y si te he visto, te paso el mínimo por cada uno y no me acuerdo. Que los hay. Ellos y ellas que se dan patadas en el culo para salir del enredo que han montado y reorganizan su vida dándose así, así, en el hombro, como si, dispérsense, ostias, tú, qué tropezón más tonto, y aquí no ha pasado nada. En fin, que sí, que los que tenemos la custodia seguimos disfrutando de todo lo bueno, y también de todo lo malo; y los que se quedan fuera, no. ¿Es esto injusto para los segundos? Sí, mucho. Bienvenidos al mundo de los adultos. Tiene cosillas como estas. Bienvenidos a la degeneración de los sueños. Bienvenidos todos. Vaya, hay maniobras que no salen bien y que tienen un jodido final. Pues mira, sí. Y así, a su derecha, la madre custodia que difícilmente podrá rehacer su vida y a su izquierda, el padre, destrozado porque no puede disfrutarlos y daría lo que fuese porque le mearan su mejor traje. ¿Es esto justo? No, el día que se casaron y los días que vieron nacer a sus hijos, jamás hubiesen imaginado algo parecido. Pero de momento, no se conoce otra manera de solucionarlo. Cuando se conozca, bien estará que nos avengamos a ella, y fuera roles, caramba; vamos a participar todos de la vida de los críos, vamos a involucrar a los maridos en las tareas de la casa, vamos a educar a nuestros hijos en estos valores, a solucionar los problemas que tienen los padres para serlo, para serlo en felicidad, para que las agonías no destruyan miles de matrimonios. Vamos a estas cosas. Y después, cuando nos quedemos sin soluciones y tengamos una sentencia de divorcio en la mano, por favor, si no somos capaces de llegar a un acuerdo y hemos de pasar sin más narices por alguien que medie entre nosotros, vamos a intentar que estos respondan con medidas de verdad, no de cartón-piedra: un hogar fijo para los niños, unos padres rotantes, la custodia compartida, la responsabilidad compartida, la libertad compartida, todo eso, ya, porque, y con esto acabo, hay algo que sí se puede y se debe preservar. Y esto es la estabilidad y felicidad de las criaturas, por encima de todas las cosas. Señores (ejem), la responsabilidad y el desvelo sobre sus hijos no cesa NUNCA. A pesar de haber desestructurado la familia inicial, y formar otra cosa, no sé qué otra cosa, hay que mantener cierta (la que se pueda) línea recta y consecuente, y eh, no se vayan todavía, aún hay más: se puede seguir siendo tan o más feliz que se era antes (que se me entienda, a mí me gustan las familias, ¡me encantan las familias!). Lo que digo es que rotos o enteros, los padres tienen en su mano llevarse lo mejor posible, y ceder, y aportar, ¡y no olvidar!, seguir invirtiendo en ellos, sus hijos, porque seguiremos siendo los mismos, los peques también, un día detrás de otro y (volvemos a lo mismo) “si hay amor y hay maña, hasta un perchero sabría dar lo mejor a sus hijos y hacer de ellos personas ¿humanas? de provecho”. Se puede.
Martes, 11 de Diciembre de 2007 16:46. Comentarios » Ir a formularioAutor: Portorosa No, Donna, si tienes toda la razón: no es sorprendente que la custodia recaiga por lo común en las madres; porque las estadísticas, que tú más o menos recoges, ahí están. En general las cosas son como las describes. Lo no ya sorprendente sino injusto o terriblemente injusto es que un caso particular se juzgue y dirima según las estadísticas. Que lo juzguen así todos, los que nos rodean, la sociedad, y a la cabeza de ellos un juez, en su caso. Tienes toda la razón, desde un punto de vista sociológico. Ahora bien, supongo que los padres (y las madres) no quieren que su futuro y el de sus hijos sean objeto de estudio sociológico. Ni que se resuelva con unas estadísticas en la mano. Querrán que los miren de cerca, persona a persona, y, dentro de lo que humanamente posible, vean con quién están tratando, y juzguen y decidan en consecuencia. Los jueces, por supuesto, pero no sólo ellos. Un beso. Fecha: 11/12/2007 17:29. Autor: La donna è mobile O sea, lo mismo que yo digo (con la muy irritante manía de concretar más o mejor, grrr...). Ya me dirás entonces, la razón por la que empiezas diciendo "No, Donna..." Fecha: 11/12/2007 17:40. Autor: Portorosa Porque yo veo una rama, y no estoy para mirar bosques (y un poco harto de que cuando saco el tema de la rama me saquen el del bosque, los pesados). Y reacciono así. :) (Mejor que vos, imposible, concretar.) Fecha: 11/12/2007 17:48. Autor: La donna è mobile Es que nos movemos en el terreno de la generalidad, querido, subidos en ocasiones al pulpito (sin tilde) que este medio nos brinda. Si pudiésemos bajar para contar cada caso, nuestro caso, otro texto cantaría. Está claro que no se puede medir a todo el mundo por el mismo rasero, :-) Un beso, querido. Fecha: 11/12/2007 18:00. Autor: la competencia E. 5,5 dalsy, 2,8 apiretal; J: 3 dalsy, 1,8 apiretal. pegatinas: E. las que tienen relieve J. Spiderman Inglés: lunes y miércoles, natación idem, rítmica de E. viernes ;-) Fecha: 11/12/2007 18:08.
Dios santo, señora ¡cuantos paréntesis nos ha puesto hoy! Yo sé perfectamente la dosis de Dalsy (prefiero Apiretal, que tiene paracetamol, en cualquier caso) que hay que dar a mis dos pequeños monstruos. Pero es que yo no puedo ir a buscarles a su colegio, porque trabajo doce horas diarias y viajo bastante, mientras que su madre sólo trabaja seis, se queda con 1.000 euros míos de pensión alimenticia y conduce mi mitsubishi que se quedó cuando nos separamos, además de la mitad de todos mis ahorros (quiero decir, los que tenía para mis hijos), que suyo en el banco no había más que una deuda por créditos al consumo. No sé si es una lotería, señora, pero ¿alguien gasta 2.000 euros mensuales en dos niños pequeños? En este caso, ese “excedente” es estupendo para la ex en cuestión. Llamémoslo lotería, tarifa de amor pasado, o lo que sea. Yo casi lo que veo cuando puedo ir a buscar a mis hijos es lo contrario: muchos padres trabajando explotados mientras las madres pueden estar allí. O las abuelas y los abuelos, que también la mayoría de las madres trabajan, claro Y es que, señora, este tema que usted toca (y que buen tocar tiene usted, con paréntesis) es un poco delicado ¿verdad? Ais. Fecha: 11/12/2007 18:59. Autor: La donna è mobile Mire, Muesmann querido, nada más lejos de mi intención que meterme en su vida y juzgar qué está bien y qué está mal. Ya dije ahí arriba que había letras mayúsculas, bien vistosas, que claman al cielo, pero, ¿qué? Yo no sé qué decirle. No soy quien. Sólo siento que le haya pasado, que le crispe, que no se arregle. Lo suyo sería que fuese usted una persona sensata (de lo cual no me cabe ninguna duda), y que la otra parte también lo fuera, y que pudiesen llegar a acuerdos generosos, pero justos, que no colocaran a ninguno en una situación ventajosa y que evitara que se les llevaran los demonios. Supongo que lo mismo que llevará usted pensando todo este tiempo. Mejoría, amigo, mejoría, :- ) En relación a los críos, es cierto que hay muchas abuelas y abuelos cargando con los nietos paquí y pallá, porque sus padres no tienen un horario compatible con las escuelas. Fatal de toda fatalidad. Esto hay que arreglarlo urgente (hala, venga, que lo he dicho yo, ¿eh? ¡a arreglarlo corriendo!). ¡Organización, coño! Fecha: 11/12/2007 19:44.
Yo me hubiera enamorado de ti, si te hubiera conocido, y me hubiera ido a vivir contigo, a la sombra de las palmeras (cantadas por Alberto Cortez, eso sí) si no hubiera sido porque, aunque esté divorciado, no renuncio a ver a mis hijos todas las tardes. Podría enfadarme porque generalices sobre los hombres divorciados, pero no, no me siento identificado con nadie de los que pueda retratar (ni conmigo mismo, que identificar es trabajo de policías y no el mío). Sólo vivo mi vida y dejo vivir. Sigo siendo feliz. Un abrazo, I. Fecha: 12/12/2007 19:17. Autor: Anónimo Hola, soy el de antes (qué definición!) acabo de leer esto en algún sitio (quizás en un lugar de La Mancha): http://www.alternativaciudadana.es/index.php?option=com_content&task=view&id=191&Itemid=1 un abrazo. Fecha: 12/12/2007 19:49. Autor: La donna è mobile Ya sé que generalizo, es un error. Puede que si quisiera, pudiera evitarlo. Pero parece ser que no me sale. Imagino que serás I., de Z. Me alegro de que sigas bien, :-) Sobre ese enlace, a primer golpe de vista parece que coincidimos en muchas cosas (cómo no hacerlo), pero algo me chirría, puede que ese tirar de la cuerda hacia el lado femenino, tan imperante en todo el texto, que yo aborrezco. Un beso. Fecha: 12/12/2007 20:10. Autor: Mimou Por cierto, Antonio va por el Libro III. http://www.bernardinas.blogspot.com/ Fecha: 12/12/2007 22:31. Autor: María Así son las cosas, sí, tal cual tú las cuentas. Sin embargo, yo soy más optimista que tú y creo que para que las cosas cambien y empiecen a ser de otra forma no queda tanto. De hecho, creo que ya están cambiando, que están cambiando mucho, y que cada vez más los padres (y también generalizo) quieren participar en la educación y el cuidado de los niños, quieren estar con ellos y disfrutar de esos momentos únicos que nos proporcionan. Y menos mal que es así, porque la responsabilidad de cuidar y educar a un niño es enorme, demasiado enorme para llevarla uno solo, se esté casado o divorciado. Y ahora pequeños matices, sin ánimo de incordiar. Que la madre sea la que casualmente gane menos es lo que hace que sea ella la que cuide de los niños, o ya que la madre cuida de los niños, se dedica menos a su promoción laboral y por tanto gana menos? Que es antes, el huevo o la gallina? Siguiendo con el mismo párrafo, que las madres lleven toda la vida preparándose para ser madre me parece un poco excesivo. ¿Realmente crees que la gran mayoría de mujeres lo sienten así? Si es así, debo de ser un bicho raro. Encantada que estoy de ser madre, pero desde luego no era, ni es, mi único objetivo en la vida, aunque se haya convertido, casi sin darme cuenta, en el más importante. Fecha: 13/12/2007 12:16. Autor: Alonso Porífero Estas cosas son las que abren puertas y tiran barreras: la voz de la calle hace móbile a las judicaturas más amojamámides. Las generalizaciones esas de que los hombres son asá y las mujeres asasullá, afortunadamente van siendo campo abonado y limitado casi exclusivamente a cultivadores de eriales mentales del depauperio neuronal al uso, y no digo que sean pocos los barbechianos de la estupidez que no llega siquiera a perogrulla, que no lo son, sino que aunque sean muchos, empiezan a no contar: cosas de la decadencia de los grupos humanos que se agremian en formas de pensar en función de su sexo, de su adscripción política o de sus dolencias hepáticas o psicopáticas, pero esto es harina de otro costal: No voy a entrar en cuestiones de sentimiento materno sino en algo que lo iguala y, muchas veces, lo supera: la responsabilidad. La responsabilidad no entiende de caracoles u ostras (o de nabos o almejas) sino de entender lo que hay, saber qué hay que hacer y tener la disposición y el talento de hacerlo. Si además hay instinto maternal o paternal, mejor, pero no pondría lo instintivo en primer lugar, ni de lejos: he aquí la gran diferencia de lo que yo pienso respecto a lo que se estila en la fragua de los juzgados y se alimenta con leños alcornoquianos de la tradición inmovilista del pensamiento y la creencia caduca, sustentada en voces que el viento debió llevarse hace mucho. Uno puede ser más masculino que Gregory Peck o lucir más barba que Bud Spencer sin ser ninguna de estas características un obstáculo para cuidar con amor, entrega, generosidad, juicio, visión de futuro, templanza, ecuanimidad, liderazgo, mimo, primor, a sus hijos o hijas sin compañía femenina. Llevo siete años así, con dos niñas que tenían 10 y 7 años cada una. Ni he tenido ayuda ni la he necesitado: ni económica ni presencial ni animosa (bueno, a veces se echaba de menos una ayudita, un silbidito, pero no fue imprescindible). Ha sido para mí una bendición y, desde luego, ninguna heroicidad. No tengo nada que presumir al respecto salvo el de la satisfacción del deber cumplido (y en cumplimiento), pero sí un mucho de orgullo al ver el resultado: dos chicas jóvenes sanas, formadas, racionales, independientes de movimiento y pensamiento, con inquietudes humanas y medioambientales, cultivadas y que hablan como las musas. Dos jóvenes que han crecido sin conflictos generacionales, en amor de familia de tres, con diálogo permanente y gozosísimo donde la comunicación nunca fue una necesidad sino un placer permanente. Dos chicas que ya piensan como mujeres y que formarán parte de la generación librepensadora emancipada de la creencia refranosa, boba, alienante, que predica y antepone el instinto al pensamiento, la tradición al avance, la guerra de sexos a la armonía empática de las ideas generosamente transmitidas y recibidas. Divorciado, padre y custodio. Pero esto no es signo de avance: Hizo falta que togadamente me mirasen hasta la campanilla, convencer con sutilezas, argucias mil y paciencias infinitas a la en su día dadora de luz para que se aviniese a firmar un común acuerdo, y todo para que la jueza permitiese crear un espacio familiar, monoparental, a cargo de alguien con una limitación básica: Tiene nabo. Fecha: 14/12/2007 18:35.
Sin faltarte al respeto, Donna, que bien sabes lo mucho que me gusta lo que escribes, lo mejor de este blog son, sin duda, sus comentarios... Fecha: 14/12/2007 18:42. Autor: La competencia propongo, con carácter urgente, una medalla al mérito familiar y parental con distintivo de oro al señor del nabo. Bre ya. Fecha: 14/12/2007 22:14.
Un placer leerla, Faustine. Un asunto complicado, los hijos y las separaciones, que ud. plantea sin falsa complacencia y con sensatez. Me ha gustado lo de convertir a las criaturas en "personas humanas de provecho". Un abrazo Fecha: 16/12/2007 20:31. Autor: La donna è mobile Ya no se hacen chaquetones como aquéllos (ni abriguitos de fino paño como el que lucía nonwriter en su archiconocida fotografía infantil, no sé si se acordará), Mimou querido. Hola María, tienes razón. Vamos cambiando, pero sobre este cambio tendría algunas cosas (también, también) que decir, y lo haré mañana, o pasado (porque mañana tengo un día de traca). Y por supuesto que ni el huevo ni la gallina, sino ambos, a la par. Sobre lo de prepararse para ser madres, más de lo mismo. Todas no, pero puestos a generalizar, que es lo que me venía bien para dar mi opinión, pues… (si tuviese que abarcar todos los posibles para no dejarme nada —me pasa lo mismo con los señores que no se ven reflejados en lo aquí escrito, ¡claro!, ahí están, y seguramente serán más de los que yo creo, y lo mío sea sólo una mala percepción, o una mala trayectoria y costumbre (en fin, si es que cada uno habla del baile según le va)—, entonces nunca diría esta letra es mía) Hoy mi hijo pequeño cumple años, diez años, fíjate, ya tengo hijos así de grandes. A mí sí que me pareció que tenerlos con veintipico años era una buena idea, rápido, rápido, me veía muy mayor yo, y enseguida, niños, y hombre, a mí sí que me hacía ilusión terrible, y los disfruté y los disfruto como un mico, pero es que además siempre había sido muy importante para mí tenerlos. Aunque ahora no piense igual (por la edad, me refiero). Y casi todas las amigas hicimos lo mismo, con muy poca diferencia de años. Como borregas. Bueno, mañana sigo. ¿Alonso? ¿Alonso... Alonso? ¿El Alonso que yo creo? Gracias, Teresa, te comprendo perfectamente, tienes muchísima razón, :- ) (La competencia, que te veo…) Schelling, cuánto me alegra leerle. Le acepto el abrazo y vengan unos besos para todos. Bona nit. Fecha: 16/12/2007 23:35. Autor: María Yo creo que todos vivimos en una burbujita y percibimos el mundo de una forma sesgada. En mi entorno (generalizando también) las mujeres tienen hijos más bien tarde, y aunque todas les ponen mucha ilusión y muchas ganas, no percibo ese instinto maternal tan interiorizado del que hablas. Cuestión de percepciones y cuestión de entornos ... En eso te doy toda la razón, no veas lo que nos afecta el ambiente, todas como borregas (y lo mismo ellos con el tema de implicarse más o menos, exactamente igual). Aaayy, cuántas cosas asumimos como "normales" por pura costumbre! Qué tengas una buena mañana de lunes! Un beso. Fecha: 17/12/2007 10:03. Autor: La donna è mobile Pues sí, parece que el día ha dado mucho y bien de sí. Y tanto y tan pacíficamente se me ha cerrado cierto círculo maléfico, que de lo único que tengo ganas ahora es de relajarme, y de preparar una cosa que llevo intentando preparar MESES. Ya se han terminado las excusas. ¡Al ataque! (Por cierto, que el rollo de la nevera de ir pidiendo cosas, funciona. Yo lo digo por si alguien se abona y tal...) Fecha: 17/12/2007 18:54. Autor: Xavie Querídisma Donna, Sólo desearle unas felices fiestas en estos días tan señalados. Ya sabe usted que la Navidad es una época en la que el amor extiende un velo rosado sobre el mundo. A pesar de los pobres yonquis que se visten de Papá Noël para poder pagarse una dosis y que provocan pesadillas a los niños. :-P Ya ve usted que lleva razón en lo de la custodia, cómo se van a dejar los niños a cargos de los hombres. Esos... :-P :-P Un cordialísimo saludo, siempre a sus pies. X. Fecha: 22/12/2007 20:18. Autor: María Hola R. Sólo pasaba por aquí para desearte unas muy felices fiestas. Un beso. Fecha: 24/12/2007 15:46. |
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